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Michoacán en el Siglo XIX

Michoacán: Muestrario de México 1  
  

Michoacán en el Siglo XIX

Las primeras luchas políticas que dio el Michoacán independiente fueron a favor del federalismo. Una vez rotos los vínculos políticos que ataban a la Nueva España con la Madre Patria, sobrevinieron contiendas políticas y militares que pusieron de manifiesto los divergentes proyectos de carácter político y económico que pretendían imponer los distintos grupos de la sociedad. “Primero fue la lucha entre monarquistas y republicanos; posteriormente, entre centralistas y federalistas y, finalmente, entre liberales y conservadores. La lucha era por el cambio, o el mantenimiento del orden de cosas vigente en ese periodo; entre la conservación o supresión de fueros y privilegios, entre el libre cambio y el proteccionismo económico” (7).

Durante las primeras décadas de vida independiente, Michoacán enfrentó un sinnúmero de problemas. La economía realmente era débil y estaba estancada. La Iglesia acaparaba un gran poder, y resultaba un lastre para incentivar las actividades productivas.

Las reformas implantadas por el liberalismo a mediados de ese siglo, y en cuya elaboración fue patente la huella del Presidente Benito Juárez y del ilustre Melchor Ocampo, “contribuyeron a dar movilidad a la propiedad territorial y a los capitales controlados por el clero. La desamortización de bienes de manos muertas afectó no sólo a las propiedades eclesiásticas, también lo hizo con los bienes comunales y las corporaciones municipales” (8).

El liberalismo triunfante se vio obligado a interrumpir su proyecto en la década de 1860, debido a la guerra de intervención francesa que impuso a un príncipe austriaco como parte de un proyecto monárquico conservador. Sin embargo, la sociedad michoacana y su cabeza de gobierno rechazaron firmemente a las fuerzas invasoras y sus aliados conservadores. Con el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo en el Cerro de las Campanas, el presidente Juárez dio continuidad al derecho de la nación mexicana para darse un gobierno republicano.


Melchor Ocampo

 

La Instauración de la República trajo para Michoacán cierta estabilidad política que repercutió en la consolidación del proyecto liberal llevado a cabo durante los sucesivos gobiernos de Justo Mendoza y Rafael Carrillo. Se fraccionaron los bienes de comunidad, se otorgaron exenciones a favor de una naciente burguesía industrial y, en términos generales se dieron los primeros pasos para fortalecer la economía del estado.

Pero los cambios más significativos tanto en la política como en la economía, se dieron bajo el porfiriato. Durante más de tres décadas del gobierno de Porfirio Díaz, Michoacán fue modelado bajo la perspectiva de que la actividad económica debería estar en manos de inversionistas extranjeros, y de terratenientes y comerciantes de gran talante, dándoles toda clase de facilidades que no sólo mostraron su voracidad en las relaciones laborales con los trabajadores michoacanos, sino también en la rapacidad y despojo de recursos naturales, principalmente la tierra, y sus bosques, aguas y minas (9). De manera contrastada, en el conjunto de la sociedad michoacana había pobreza y miseria. Un atraso social en todos los órdenes: educativo, de higiene y salud, de comunicaciones, etc.

 



7 Gerardo Sánchez Díaz, “Introducción”, Historia general de Michoacán, t. III, El Siglo XIX, Morelia, Gobierno del Estado de Michoacán, 1989, p. XI.
8 I bid.
9 José Napoleón Guzmán Ávila, Michoacán y la inversión extranjera, 1880-1911, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1982.

Verónica Oikión Solano
Esteban Barragán López
El Colegio de Michoacán