Michoacán prehispánico
Michoacán prehispánico Michoacán tiene un lugar preponderante dentro de las culturas del Occidente por haber tenido un desarrollo excepcional y presentar rasgos particulares de significativa importancia. Su ubicación geográfica, enmarcada por dos grandes cuencas fluviales que sirvieron de rutas de intercambio de ideas y tradiciones, favoreció su desarrollo cultural. También el área de la costa cobijó la llegada de influencias más lejanas. A pesar de que Michoacán cuenta con características particulares, no se difundió en su territorio una cultura homogénea sino una diversidad de ellas ubicadas en distintos nichos ecológicos con una riqueza natural de gran calibre (2).
En esta última se asentó y materializó un desarrollo cultural denominado cultura purépecha. Para reconstruir la historia prehispánica de Michoacán se cuentan a la fecha con diversas fuentes documentales, principalmente del siglo XVI, proporcionadas por los propios purépecha o transcritos por los europeos asentados en estas tierras michoacanas durante la colonización española. El ejemplo más representativo de este tipo de fuentes es la Relación de las Ceremonias, Ritos, Población y Gobierno de los Indios de la Provincia de Michoacán de 1541. Es sin duda, el documento más importante para el estudio del grupo que se encontraba a la cabeza del gobierno purépecha, y para el conocimiento de su sociedad y economía, basadas en el trabajo de la tierra. En este Estado mesoamericano, los sacerdotes tuvieron un lugar predominante dentro del aparato administrativo, pues ellos tenían la responsabilidad de impartir justicia en nombre del Cazonci o Irecha, pieza fundamental en el culto religioso, ya que era el representante del dios Curicaveri (el Sol) sobre la tierra y como tal poseía un don de mando supremo, concentrando el poderío militar y económico (3).
Verónica Oikión Solano Esteban Barragán López El Colegio de Michoacán |
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