Come sanamente
| Una alimentación sana implica un cambio de hábitos a la hora de sentarse en la mesa. Es incluir en la dieta diaria una variedad de alimentos. Además, una buena alimentación junto con actividad física regular nos ayuda a sentirnos bien y a mantener un peso adecuado. Esto significa comer en forma equilibrada todos los alimentos disponibles, con una correcta selección y un adecuado consumo de los mismos. Es bueno ingerir diariamente frutas y verduras de todo tipo y color, que aportan vitaminas y minerales. Es preferible consumirlas en crudo dado que al cocinarlas pueden perder sus nutrientes. |
Es necesario tomar abundante cantidad de agua durante todo el día y evitar el consumo de bebidas alcohólicas, sobre todo en niños, adolescentes, embarazadas y madres lactantes.
Se recomienda cambiar las golosinas de la cartera por frutas secas, para cuando llega la hora de servirse una fruta entre comidas o no alcanza el tiempo para sentarse a comer.
Es importante considerar que no todo lo que se vende con el nombre de alimento, lo es en realidad. No es imprescindible el consumo de azúcar y aceite pues estas las encontramos en las frutas, verduras, frutas secas, la leche, etc. El azúcar y las grasas son acumulativas, es muy difícil para el organismo eliminarlas, especialmente si se lleva una vida demasiado sedentaria. El azúcar, además no es un aporte nutricional para el organismo, provoca diabetes, altera el sistema nervioso y la grasa obstruye las arterias.
Al consumir los alimentos crudos, al dente o cocinados al vapor conservan mejor sus propiedades (evitando que se degrade la fibra benéfica) y por lo tanto son de más provecho para el organismo. No es recomendable el consumo de laxantes, pues destruyen la flora intestinal y pueden traer graves trastornos de salud, para estos fines es aconsejable el consumo de alimentos ricos en fibra.
Una alimentación variada asegura la incorporación y aprovechamiento de todos los nutrientes que necesitamos para crecer y vivir saludablemente.
