Una pequeña muestra de la riqueza cultural de Michoacán
Una pequeña muestra de la riqueza cultural de Michoacán
También en Pátzcuaro encontraremos el último reducto de la platería tradicional. Acerquémonos a Paracho, famoso por su producción de instrumentos musicales. En Santa Clara del Cobre admiremos el fino trabajo en cobre de cazos, cazuelas y bellas obras artísticas, elaboradas bajo la técnica del “martillado”. En Pátzcuaro y en Tzintzuntzan apreciemos la sensibilidad de los artesanos que trabajan la pasta de maíz para la realización de imágenes religiosas. Maravillémonos con las lacas tradicionales de Uruapan y Pátzcuaro. La vieja tradición prehispánica del arte plumario todavía se conserva en Michoacán hasta la fecha, en la localidad de Tlalpujahua. La belleza de los productos textiles nos puede encaminar a las poblaciones de Turimaro, Tarecuato, Angahuan, San Juan Nuevo y Paracho. La variedad es sorprendente: manteles, servilletas, ponchos, sarapes, rebozos y guanengos. Visitemos Arteaga para conocer los tradicionales equipales. Y en Uruapan, Tócuaro, Quinceo, Sevina y Tanaco, las máscaras que proyectan imágenes de corte mágico.
En Ciudad Hidalgo, diversos guisos de carne y verduras, el pozole michoacano y unas nieves hechas con frutos naturales que están para repetir y repetir.
Para dulces de leche, quesos y otros productos lácteos, sin duda será conveniente ir por el rumbo de San José de Gracia-Cotija-Los Reyes. La variedad de platillos y el muy particular sabor de la cocina regional, nos invitarán a regresar a tierras michoacanas y al embrujo de su gastronomía Tanto propios como extraños debemos reconocer que los michoacanos contamos con tradiciones culturales muy ricas y variadas, y es a través de ellas que “Michoacán se mantiene enhiesto, famoso, fino y fecundo” (13 ). | ||||||||||
Verónica Oikión Solano Esteban Barragán López El Colegio de Michoacán 13 González, Michoacán, p. 260. |
Una pequeña muestra 


