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Una pequeña muestra de la riqueza cultural de Michoacán

Michoacán: Muestrario de México 1  
 

Una pequeña muestra de la riqueza cultural de Michoacán

Revaloremos esa riqueza dándola a conocer a los michoacanos en primer término, y a quienes viniendo de otras partes del país, e inclusive del extranjero, muestran respeto por su entrañable esencia histórica. No nos cansemos de admirar y disfrutar de la diversidad de la cultura michoacana, recorriendo la tierra y empapándonos de sus tesoros.

Conozcamos y admiremos la arquitectura civil y religiosa en la muy noble y antigua Valladolid. Vayamos a Capula, Patamban, Ocumicho, Huáncito, Tzintzuntzan y Santa Fe de la Laguna, donde la alfarería tiene sus máximos exponentes. Viajemos a Cuanajo, Erongarícuaro, Pichátaro y Pátzcuaro, en donde la madera se trabaja de manera magistral.

Alfarería michoacana

También en Pátzcuaro encontraremos el último reducto de la platería tradicional. Acerquémonos a Paracho, famoso por su producción de instrumentos musicales. En Santa Clara del Cobre admiremos el fino trabajo en cobre de cazos, cazuelas y bellas obras artísticas, elaboradas bajo la técnica del “martillado”. En Pátzcuaro y en Tzintzuntzan apreciemos la sensibilidad de los artesanos que trabajan la pasta de maíz para la realización de imágenes religiosas. Maravillémonos con las lacas tradicionales de Uruapan y Pátzcuaro.

La vieja tradición prehispánica del arte plumario todavía se conserva en Michoacán hasta la fecha, en la localidad de Tlalpujahua. La belleza de los productos textiles nos puede encaminar a las poblaciones de Turimaro, Tarecuato, Angahuan, San Juan Nuevo y Paracho. La variedad es sorprendente: manteles, servilletas, ponchos, sarapes, rebozos y guanengos. Visitemos Arteaga para conocer los tradicionales equipales. Y en Uruapan, Tócuaro, Quinceo, Sevina y Tanaco, las máscaras que proyectan imágenes de corte mágico.

Paladeemos y disfrutemos de los gozos culinarios michoacanos. Michoacán ofrece al visitante una cantidad de platillos regionales de sorprendente diversidad: en Morelia, el distintivo pollo placero y los dulces morelianos. En Zitácuaro y Tlalpujahua, las famosas corundas, carnitas, mole michoacano, barbacoa y mole a la minera.

Carnitas estilo Michoacán

En Ciudad Hidalgo, diversos guisos de carne y verduras, el pozole michoacano y unas nieves hechas con frutos naturales que están para repetir y repetir.

Las localidades ribereñas de Pátzcuaro se distinguen por su pescado blanco y la trucha preparada con yerbas de olor.

También en Pátzcuaro no debemos dejar de pedir los tradicionales tamales conocidos como uchepos, acompañados de un espumoso chocolate elaborado de manera tradicional. Tampoco debemos dejar de hacer una parada en Quiroga para degustar el tradicional caldo miche, así como el churipo en distintas poblaciones de la región purépecha. En Huetamo, en el sureste del estado, nos brindarán hospitalidad y un sabrosísimo mole de corte regional.


Chongos zamoranos
En Apatzingán nos ofrecerán la muy famosa morisqueta, y en Sahuayo sus deliciosas y bien preparadas carnitas. Y para dulces y postres no se diga que tenemos que hacer escala en Zamora, donde comeremos sus dulces tradicionales y los muy famosos chongos zamoranos.

Para dulces de leche, quesos y otros productos lácteos, sin duda será conveniente ir por el rumbo de San José de Gracia-Cotija-Los Reyes. La variedad de platillos y el muy particular sabor de la cocina regional, nos invitarán a regresar a tierras michoacanas y al embrujo de su gastronomía Tanto propios como extraños debemos reconocer que los michoacanos contamos con tradiciones culturales muy ricas y variadas, y es a través de ellas que “Michoacán se mantiene enhiesto, famoso, fino y fecundo” (13 ).

Verónica Oikión Solano
Esteban Barragán López
El Colegio de Michoacán


13 González, Michoacán, p. 260.